Lectores

El Clave bien temperado

Rincón lector


Durante estos días estoy intentando habilitar los comentarios en las propias entradas del blog; pero algo he hecho mal, o algo no funciona, porque a pesar de múltiples intentos y de seguir algunos consejos de varios amigos, no se arregla la cuestión.
Una de las razones por las que he elegido el formato de blog para editar este libro es que precisamente esta herramienta permite una relación muy directa y eficaz entre el autor y los lectores, así como entre los propios lectores.
Como no me resisto a perder tal posibilidad, habilito esta página, como opción, pues milagrosamente, esta página sí los permite.
Gracias de antemano.

4 comentarios:

Ramón María Vadillo dijo...

Yo sigo leyendo y de momento me gusta....Te comentaré.

Abrazo Amando

Amando Carabias María dijo...

Gracias por tu atención y lectura. Aquí sigo atento a tus palabras.

Isolda dijo...

Querido Amando; es un poemario redondo. Ya sé que incidirás de nuevo en él, tal como anuncias en el último prólogo. Creo que los tres conforman la mitad de esta obra tan elaborada. No importa cuánto hayas podado, aunque duela. La esencia, tu esencia sigue ahí. Me encantan tus versos, los endecasílabos, que son tan tuyos. En Eterna Luz Sonora, son los menos, pero en tus frases, sigue la poesía intima y mística, que adoro. Tal vez otros poetas hayan hecho un ejercicio parecido; engarzar como en un mosaico a Euterpe, que aquí es nada menos que Bach con Erato y tu estilo carabiano, que el amigo Pepe Gónce, se encargó de bautizar.
El compositor y el autor sois uno solo, creando esa catedral donde aletean las fusas y la voz del órgano en carrera... Imagino cómo te has embebido de esta música hermosísima para que nos creamos los miedos y las dudas que exerimentó él mientras componía ese Eclipse lunar... No voy a seguir desmenuzando cada poema. Cada cual los aprehenderá a su manera. Por mi parte con mucha emoción. Y sigo escuchando a Bach.
Muchos besos, poeta.

Amando Carabias María dijo...

Isolda, como tantas veces me dejas con el aliento entrecortado. No sé qué contestar, salvo un torpe gracias. Son muchos años con este poemario rondándome de un modo u otro. Ahora pienso que así quedará su versión última y disponible para todos; pero al mismo tiempo -y quizá esto explique este formato- quizá sea una versión abierta a la que de vez en cuando vuelva para retocar algo. No sé, cualquier detalle.

ORLA

“Su espíritu estaba tan embebido, acaparado por su arte que, a veces yo tenía la sensación de que no nos veía, ni nos oía, como si no existiéramos, aunque nunca dejaba de tratarnos con bondad. Pasaba unos momentos horribles cuando le veía sentado en su sillón, rodeado por mí y por nuestros hijos, entregados a nuestras ocupaciones y sin embargo, presentía que estaba solo por encima de nosotros; junto a nosotros y, no obstante, solo, como abandonado. (…). Los grandes son siempre solitarios, por eso son grandes y están emparentados con el Altísimo.”

(“La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach”).